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Durante el diagnóstico y el tratamiento

Involucre a la escuela

photoLos niños en edad escolar confían en la escuela como su hogar fuera de casa. Allí se relacionan con otros adultos y niños, y es el entorno en el que adquieren el dominio de un conjunto de tareas cognitivas, emocionales y físicas. Las familias tienen diferentes estilos para gestionar la información sobre la enfermedad de un padre, y su familia desarrollará sus propias formas de abordar estas cuestiones con la escuela. Hay algunas pautas que puede tener en cuenta mientras descubre qué es lo mejor para su hijo:

Elija una persona de contacto

Puede elegir a un miembro del personal de la escuela para que sea su persona de contacto. Puede ser el director, otro administrador, un consejero, la enfermera del colegio o el docente de su hijo menor. Establezca un modo de comunicación que sea fácil y accesible. Pregúntele a su hijo si quiere que la persona de contacto se comunique con él, o si solo quiere saber que esa persona está disponible en caso de que necesite hablar sobre su enfermedad. A algunos niños les gusta que la escuela sea un oasis lejos de la enfermedad de los padres y no quieren tener ninguna conversación sobre la enfermedad allí. También es natural que muchos niños y adolescentes se sientan cohibidos cuando los docentes los señalan o preguntan públicamente sobre la salud de sus padres.

Así como le comunicará al personal del colegio los cambios importantes que se produzcan en su casa, hágales saber que también usted quiere estar informado de los cambios que ellos observen en el comportamiento, estado de ánimo o rendimiento académico de su hijo para poder responder a cualquier indicio de angustia en él. A continuación, encontrará una lista de temas que puede considerar comunicarle a la persona de contacto de su escuela.

Temas que debe considerar comunicarle a la persona de contacto de su escuela

  1. Su diagnóstico
  2. Información básica sobre su tratamiento: duración, efectos secundarios, qué limitaciones físicas tendrá
  3. Qué palabras utiliza para hablar de su enfermedad y tratamiento con su hijo, y cuál es la comprensión de él
  4. Qué preocupaciones o temores particulares tiene su hijo sobre la enfermedad
  5. Cómo lo afronta su hijo y cómo pide ayuda
  6. Quiénes son las otras personas del sistema de apoyo de su hijo
  7. Cómo le gustaría comunicarse regularmente con su persona de contacto, y cuánta información puede compartir esa persona con el resto del personal escolar
  8. Cómo quiere o no quiere su hijo que la persona de contacto se comunique directamente con él

Además de un administrador o de la persona encargada de la comunicación, el consejero escolar también puede ayudar, ya sea conversando periódicamente con el niño, o estando disponible para que el niño se acerque cuando necesite hablar. Usted y el consejero tendrán que determinar, junto con su hijo, la mejor manera de proporcionarle un apoyo que no resulte invasivo ni estigmatizante en presencia de sus compañeros de clase.

Mantenga el foco en el niño

La comunidad escolar puede acercarse a su familia de muchas maneras. Mientras que algunos niños pueden valorar que sus compañeros se involucren, a otros puede no gustarles la atención adicional sobre algo que les preocupa o que los hace sentir diferentes.

En el caso de los niños más pequeños a quienes se los lleva o recoge del colegio, la interacción entre el personal escolar y los padres puede ser complicada. Mientras que para los adultos puede ser un buen momento para intercambiar información y novedades, un niño podría sentirse incómodo con las miradas de preocupación o las caras largas de los docentes que consultan sobre la salud de los padres. Intente mantener estas rutinas cotidianas en un tono alegre, y preserve cualquier tema importante o molesto para un correo electrónico o una conversación telefónica. De todos modos, es inevitable que sus hijos escuchen a la gente hablar, o que los adultos y los compañeros hablen directamente con ellos sobre la enfermedad. Por lo tanto, asegúrese de hacerles saber que a usted le interesa lo que la gente dice y que pueden hablar con ellos al respecto.

Ajuste las expectativas de las tareas escolares cuando sea necesario

Algunos niños no tendrán cambios en su rendimiento escolar cuando uno de sus padres enferme. Sin embargo, no es raro que los niños estén distraídos o bajen las notas en esta situación. Los niños pueden tener preocupaciones y sentimientos de tristeza que les dificultan la concentración en el aprendizaje. A veces, la alteración de las rutinas familiares dificulta la regularidad de los deberes o la ayuda del padre o la madre que en las tareas escolares. A menudo, el cambio en la escuela es una reacción temporal. Si nota cambios en el interés de su hijo por las tareas escolares o en su capacidad para hacerlas, comuníqueselo al personal de la escuela a fin de que puedan adaptarlas inmediatamente o ponerse al día más adelante.

Si el cambio dura más de cuatro o seis semanas, deberá trabajar con la escuela para proporcionarle apoyo adicional de modo que su hijo no se retrase mucho. Hablar con el consejero escolar y con la administración sobre el estrés de la familia les permite planificar tutorías adicionales o adaptaciones con los docentes en función de los plazos. Asegúrese de consultarle a su hijo sobre estos planes. Es posible que necesite ayuda para adaptarse a la atención adicional y a que la gente le habla de por qué tiene problemas con las tareas escolares. Sin embargo, es importante que su hijo siga teniendo objetivos en la escuela para que pueda mantener una sensación de normalidad. No tener expectativas ni normas puede contribuir a que sienta que lo que ocurre con la enfermedad de su padre es demasiado terrible para soportarlo — y que nadie espera que sea capaz de enfrentarlo.

Infórmese sobre el plan de estudios de salud y ciencias de su hijo

Muchos colegios tienen módulos de salud o ciencias especiales dedicados a diversas enfermedades. Infórmese con los docentes de su hijo sobre el plan de estudios para poder conversar con ellos sobre la situación de su familia y hablar con su hijo sobre su participación.